02
MAR
2017

El estudio catalán RCR Arquitectes gana el premio Pritzker 2017

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Construyen sueños. Sus edificios nacen de trazos a la acuarela, de gestos fluidos con los que intentan retener la intuición de un paisaje, el latido de un material, ese sueño huidizo. Viven entre los volcanes de la Garrotxa, en un paisaje salvaje que, en sí mismo, ya es arquitectura: las texturas de las piedras fosilizadas, las rocas estratificadas en láminas, los colores agrestes de los bosques de La Fageda… RCRArquitectes no se entiende sin ese paisaje, el de su Olot natal, municipio de 34.000 habitantes en medio del Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa, que sólo abandonaron para estudiar la carrera de Arquitectura en Barcelona. «Somos la antítesis de los arquitectos estrella», reconocía ayer Carme Pigem desde su estudio, una antigua fundición en el centro de Olot, donde unas horas antes había visto en directo desde Chicago, y junto a sus compañeros Ramon Vilalta y Rafael Aranda, el fallo del Premio Pritzker. Como ganar el Nobel. Y por primera vez en la historia de los Pritzker, el premio se otorga a tres arquitectos(la última vez que un español lo recibió fue Rafael Moneo en 1996).

«Estamos muy emocionados, pero a la vez es una gran responsabilidad. ¿Qué toca ahora? Seguir trabajando. Hemos acabado el restaurante Enigma de Ferran Adrià, lo próximo es una Mediateca en Gante (Bélgica), una escuela en Dubai, las nuevas instalaciones de las Cavas Peralada… De alguna manera, este Pritzker premia el hacer compatible el sentimiento de estar enraizado en un lugar con la apertura a todo el mundo. No hace falta escoger entre estar aquí, en nuestro lugar de origen, o salir afuera», dice Carme Pigem en su despacho, desde el que se ve una callejuela estrecha de Olot.

Ayer todo era ajetreo: llamadas y más llamadas, felicitaciones, entrevistas, cámaras…Pero en un día cualquiera, su estudio es un refugio, un oasis que ellos mismos inventaron cuando rehabilitaron la abandonada Fundición Barberí, manteniendo su memoria, el aire industrial, los arañazos en las paredes, los surcos del paso del tiempo, pero transformándola en un loft acristalado, con un jardín que es casi bosque. «Olot nos ha dado un cierto aislamiento. Nos hemos dedicado a trabajar con mucha ilusión y nuestra voz ha sido nuestra obra. Lo que nos interesa es imaginar y construir. Los arquitectos somos constructores de sueños», reivindicaba Rafael Aranda en uno de esos días cualquiera, cuando RCR fue distinguido con el Premio Tendències de ELMUNDO de CATALUNYA. Y para entender los sueños de RCRArquitectes conviene viajar al principio, a su opera prima, un proyecto que nunca llegó a construirse pero que deviene metáfora de todo, de los tres:un faro en horizontal, que emergía de la costa de Punta Aldea (Gran Canaria). Sólo ellos fueron capaces de imaginar un faro horizontal, que abrazaba la tierra, rompiendo la típica torre en vertical. «Nos interesa trabajar desde el vacío, hacer tabula rasa, ir encontrando respuestas por el camino. Cuando fuimos a Canarias el lugar nos pedía un proyecto más extenso que vertical, como un brazo que sale de la tierra, así que planteamos un faro tipológicamente nuevo», explicaba Ramon Vilalta en la exposición Papeles de 2015, en Arts Santa Mònica, cuando RCRArquitectes mostró la parte menos conocida de su obra:sus acuarelas, aguadas secretas en las que plasman en gesto rápido una primera esencia, una sensación líquida. Y aunque algunas de sus obras parezcan pesadas, como la dura fachada de acero del Musée Soulages de Rodez (Francia), en el interior todo es transparencia, fluidez, vacío.

RCRArquitectes ha experimentado de forma radical con el concepto de vacío. Incluso lo ha encuadrado como si fuese un teatro. En Ripoll (Girona), el demolido Teatro La Lira, les inspiró para crear una plaza cubierta, una etérea caja de acero en la que resguardarse de la lluvia o el sol, conectada a una pasarela/puente sobre el río Ter. Un proyecto que fue uno de sus sueños a la acuarela y que ya presentaron en la Bienal de Venecia. «Los tiempos han cambiado. La globalización uniformiza las ciudades. Pero las arquitecturas icónicas que representan el dinero y el poder, con edificios intercambiables, que podrían estar en Londres o cualquier capital, están llegando a su fin. Cada vez hay más ejemplos de arquitectos que diseñan obras relacionadas con su entorno», defiende Pigem.Y más que entorno, naturaleza. La arquitectura de RCRse explica a través de los volcanes y de los bosques, como una práctica poética, estética y filosófica que conecta con los principios esenciales del Walden de Thoreau.

El fallo del Pritzker reconoce su «compromiso inflexible con el lugar» y su búsqueda de «conexiones entre el exterior y el interior, lo que da como resultado una arquitectura emocional y experiencial». «En un mundo globalizado en el que debemos confiar en las influencias internacionales (…) estamos perdiendo nuestros valores, nuestro arte y costumbres locales. RCRArquitectes nos demuestran que es posible combinar ambas perspectivas», añade el jurado.

RCRArquitectes ya desarrolla un 75%de sus obras en el extranjero. Pero en Olot marcaron un antes y un después con su concepción de Les Cols, restaurante que obtuvo dos estrellas Michelin. Primero, remodelaron una antigua masia con un interior que es pura vanguardia y luego diseñaron unos pabellones adyacentes, un hotel oculto, como una ventana a la naturaleza, con estancias de acero lacado abiertas a la montaña, que crean un nuevo paisaje de reflejos. Arquitecturas profundamente sutiles, como un silencio. El que se siente en las bodegas Bell-lloc (Palamós), «una promenade al mundo subterráneo del vino desde un camino que resigue el bosque y enlaza edificaciones», describen los arquitectos que, de nuevo, vaciaron el terreno para dejar entrar el paisaje.

«Para nosotros buscar la esencia de las cosas tiene que ver con el cielo, el paisaje, las piedras y, sobre todo, con el tiempo… Por la mañana la luz es muy diferente a la del atardecer. Yluego están las estaciones: primavera, invierno… La arquitectura no puede ser un elemento ajeno», considera Pigem. Yya sea en una escuela en Dubai o en las bodegas de Peralada, RCRseguirá soñando, inventando nuevos faros en horizontal.